martes, 3 de noviembre de 2015


La deforestación de bosques en Guanajuato, lo podrían convertir en un gran desierto. 



De acuerdo a Gustavo Cabrera Flores, Ingeniero geólogo, demuestra que en nuestro país el constante avance de los desiertos debido a la intensa deforestación de bosques y selvas se ha convertido en algo que preocupa cada vez más a científicos, grupos ecologistas y autoridades de los tres niveles de gobierno, puesto que eso representa una grave amenaza a la supervivencia de la flora, de la fauna y del propio ser humano.

Al respecto se estima que cada año a nivel nacional se pierden un promedio de 1.5 millones de hectáreas de bosques y selvas a causa de la conversión de bosques y selvas en tierras destinadas a la agricultura, a la ganadería y al crecimiento de las zonas habitacionales, así como a la obtención de madera, de leña y de carbón.

Estas circunstancias tarde o temprano ocasionarán que regiones anteriormente pobladas por árboles y vegetación se transformen de manera paulatina primero en zonas semi áridas, luego en áridas y finalmente en desiertos.

La afectación a la flora integrada por distintas especies de árboles y de plantas, y a la fauna conformada por aves, anfibios, reptiles y mamíferos, obedece a que al no existir la primera tampoco puede existir la segunda, ya que la vegetación constituye la principal fuente alimenticia de los animales herbívoros, y estos últimos a su vez representan el sustento de los animales carnívoros, estableciéndose así una cadena alimenticia. Esta situación también afecta seriamente a los insectos para quienes su vida depende de los vegetales, y al mismo tiempo pone en riesgo la existencia de los animales que se alimentan de los insectos.

En este rubro algunas de las especies ya extintas o en peligro de extinción figuran el pájaro carpintero imperial, el lobo mexicano, la paloma viajera, felinos como el jaguar, el puma y el gato montés, la tortuga caguama, el venado de cola blanca, el oso pardo, el faisán, la salamandra, el caimán y anfibios como ranas y sapos, entre otros.

Todo ello se debe a la tala inmoderada de los bosques y de las selvas donde existen robles, encinos, ceibas, palmeras, eucaliptos, casuarinas, pinos, cipreses, yucas, sauces, etc., los cuales constituyen el hábitat natural de tales especies de animales, y en algunos casos a ello se ha sumado la caza excesiva y la utilización de la piel de animales para elaborar diferentes objetos como carteras, bolsas y zapatos.

Esto ha propiciado que el Gran Desierto Chihuahuense, el cual inicia en los estados de Chihuahua y Coahuila, avance cada vez más hacia el sur llegando actualmente sus límites hasta los estados de Guanajuato, Hidalgo y Querétaro, donde la cuenca del río Lerma actúa como una barrera que impide penetre en dirección al Valle de México.

Dicho desierto abarca una extensión de 520 mil kilómetros cuadrados, casi una cuarte parte del territorio nacional, e incluye parcialmente o en gran medida a los estados de Chihuahua, San Luís Potosí, Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Tamaulipas y Nuevo León.


APA:
Gustavo Cabrera Flores. (2015). Deforestación de bosques y selvas podría convertir a Guanajuato en un gran desierto. 18 de Mayo, de SEMANARIOCHOPPER Sitio web: http://semanariochopper.com/deforestacion/

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